• Lucía Oliverio

AGUJAS

La aguja se mueve lenta y veloz, con un movimiento espástico que se repite en 60 porciones. El sonido afónico del tic tac avanza imparable. Ruido imperceptible: en el bullicio del día no se siente. Ruido molesto: en la noche agobia. Al correr no lo oigo y al querer frenar, se ubica como gotera en mi oído, me desvela. Tic tac. Tic tac.


Te pienso, tiempo. Me irrita tu latido, me recuerda que cada uno que pasó no vuelve. Ruido molesto o melodía suave, es sonido que no volverá. Busco elementos en la negrura de mi cuarto para contar mientras tu tic precede al tac. Las líneas blancas de la persiana, el golpe de mi dedo índice en la almohada, un giro mínimo de mi pie, leve hacia la izquierda. Bailes a oscuras, mínimos. Al compás de tu ritmo, tiempo. Me estás desvelando y me estás haciendo pensar más en vos.


No llegues, mañana. No llegues que no dormí y arranco cansada. No llegues que pasó otro día y no sé si estoy preparada. No llegues que habrá pasado la noche y con la aurora me veré en una luz rara. Tiempo, ¿temo que existas? ¿Temo que no vuelvas? No, temo que transcurras sin que mi desvelo valga. Temo que sólo quede la nada entre día y día. Tiempo, sos todo. No dejes de pasar. Sólo dejá algo más que un tic tac.



#divagandoenpluma


5 vistas

© 2019. Creado para Lucía Oliverio. Con wix.com

  • Icono social LinkedIn
  • Facebook icono social