• Lucía Oliverio

GANARTE*


Quería ser aire, un algo invisible. Pero la única opción era desaparecer sin ser vista. Huir rápido y a la vez con dignidad. Si toda su cara apuntaba hacia abajo y si escondía la expresión del pasado, podía funcionar. Con disimulo y apretando el paso. Por el costado, esa era la ruta: bordear la barra, cruzar frente a la caja y casi correr a la puerta. Pero sin que se note, con entereza fabricada y mirando al fondo, a la vidriera. Con las manos en los bolsillos para esconder el sudor de las palmas, con el saco cerrado que abrigue la respiración cortada, con cara de regia que oculte su terror, con la mente en blanco para concentrarse en tapar el recuerdo negro. Y caminar. Ese era el plan y no le pareció bueno pero era suficiente. Era todo lo que podía hacer. Tenía que poder.


Pidió la cuenta, pagó en efectivo, se puso de pie transpirando el fracaso, sintiendo que todo el lugar la miraba, que los mozos suspendían los pedidos, que la señora de al lado soltaba el tenedor, que su vecino de mesa contenía una carcajada de sólo verla intentar… Que todos esos metros cuadrados se sincronizaban para hacerla sentir perdedora y que las paredes la encerraban, como desmoronándose al ritmo de su coraje.


Todo el lugar la miraba menos él. Así que ella diseñó su primer paso para que al menos no fallara su motricidad. Movió un pie, después el otro. Y barra, y caja, y salida. En cada paso hacia adelante se alejaba de lo que quería dejar ir y de lo que ya no quería ser. En cada paso ya ganaba.


Su mano sintío el frío del metal en esa puerta enorme de vidrio. La empujó con fuerza y salió sin mirar atrás. Sintió con seguridad que su imaginación la había llevado a ser la más chiquita de ese lugar y se había inventado la mirada ajena. Pero con la misma certeza sintió el calor de los ojos de él en su nuca, que le recorrían el cuello y contrastaban con el aire helado de esa mañana sin sol. El escalofrío le pegó en la cara. La histórica cara de tonta, de herida, de fallada.

Se alejó caminado erguida, saboreando un triunfo que, sabía, no se estaba inventando.

“Te voy a ganar y no porque haya dejado de quererte. Te voy a ganar porque no lo vas a ver”


*Texto publicado en el libro Autor/, editado por HAGO COSAS © Spain



#divagandoenpluma

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